APLICAR MEJOR • TRABAJAR SEGURO • COMPROBAR RESULTADOS
El operador carga un tanque en la espalda y dirige la mezcla con una lanza. La presión se mantiene con una palanca manual.
Se camina a velocidad constante y se mueve la boquilla de manera pareja. La meta es cubrir el follaje sin dejar zonas secas ni provocar escurrimiento.
Conviene para viveros, pruebas, hortalizas, parcelas pequeñas y sitios donde no entra maquinaria. Su costo inicial suele ser menor y permite trabajar planta por planta.
Un motor mueve la bomba y mantiene la presión. Esto permite producir un flujo constante y alcanzar plantas más altas o follaje más cerrado.
El operador regula la salida, conserva una distancia uniforme y dirige la aplicación al cultivo. La presión debe ser suficiente para cubrir, no para formar una nube innecesaria.
Puede ser útil en parcelas medianas, frutales jóvenes y cultivos donde la mochila manual resulta lenta. Ayuda a cubrir más superficie durante la jornada.
Un motor mueve la bomba y mantiene la presión. Esto permite producir un flujo constante y alcanzar plantas más altas o follaje más cerrado.
La cantidad aplicada depende de la velocidad, la presión, el tipo de boquilla y la altura de la barra. Estos cuatro puntos deben mantenerse estables.
Conviene en superficies amplias, cultivos de altura uniforme y parcelas con caminos firmes. Reduce recorridos manuales y permite repetir una calibración bien hecha.
El dron transporta un tanque pequeño y aplica desde baja altura siguiendo una ruta programada. El operador supervisa el vuelo desde una zona segura.
La altura, velocidad, ancho de pasada, tamaño de gota y viento determinan la cobertura. Se necesita un plan de vuelo y una calibración para cada parcela.
Puede ser útil en laderas, zonas húmedas, parcelas con acceso difícil o áreas extensas donde se busca reducir el pisoteo y entrar con rapidez.
La mezcla se deposita directamente alrededor del tallo para humedecer la zona donde se encuentran las raíces. No se rocía el follaje.
Se entrega un volumen medido por planta, lentamente y sobre suelo capaz de absorberlo. Debe evitarse que el líquido corra, se acumule o llegue a canales de agua.
Puede ser útil en laderas, zonas húmedas, parcelas con acceso difícil o áreas extensas donde se busca reducir el pisoteo y entrar con rapidez.
Un sistema sellado introduce una cantidad medida a través de un puerto pequeño colocado en el tronco de un árbol leñoso.
Un técnico define el punto, profundidad, presión, volumen y tiempo. Después retira el equipo y revisa que la herida cierre correctamente.
Puede estudiarse cuando se busca una entrega interna y muy localizada en árboles, pero no es una práctica para improvisar ni para todos los cultivos.
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